martes 30 de septiembre de 2008

Oktoberfest 2008

Llevo un buen rato pensando qué escribir acerca de la Oktoberfest, en la que estuve el pasado fin de semana, y la verdad es que no se me ocurría que podía escribir. Creo que lo único que voy a decir es que el año que viene tengo que volver, ya que esta es, sin duda, la mejor fiesta en la que he estado.

Y aquí estamos los cuatro jinetes del apocalipsis llegados directamente desde la capital de España dispuestos a acabar con toda la cerveza de los bávaros y dispuestos también a recordarles a los alemanes quién ganó a quién la final de la Eurocopa, que lo hicimos, y menuda la cara con la que nos miraban.

Y por cierto, tampoco tenían desperdicio los vestidos de tirolesas que lucía una gran parte de la asistencia femenina a la fiesta. Querría poner aquí alguna foto mostrando esos vestidos que tanto realzaban la personalidad de las chicas pero como ninguna de ellas me ha dado el consentimiento para publicar aquí sus imágenes (tampoco se lo he pedido) y no quiero tener problemas con la LOPD voy a pasar de hacerlo.

La verdad es que este es un resumen bastante lamentable de la fiesta, pero quién la quiera vivir que vaya a Munich el año que viene y entonces vivirá en su propia piel lo que yo no he sabido expresar con palabras.

martes 23 de septiembre de 2008

Metrorock 2008

El pasado sábado se celebró el festival musical Metrorock en la Complutense, y si es que se me ocurre contarlo aquí es porque allí estuve, evidentemente.

Pues lo dicho, el sábado a la hora del café, con el sol quemando calvas nos plantamos detrás de la Facultad de Ciencias de la Información María, Noelia y yo; anda que no fui bien acompañado ni nada.

El concierto no estuvo nada mal, actuaron El bicho, Melendi, Siniestro Total, Calamaro y Delinquentes y también me pasé un rato por la carpa electrónica a ver lo que había, pero después de haber visto a Tiësto ya ninguna carpa electrónica será igual.

De todas formas debo decir que lo mejor de la tarde-noche (musicalmente hablando) fue cuando Siniestro Total tocó Miña Terra Galega, y es que la morriña para los galegos es lo que nos tiene.

Había un ambiente increíble, en las noticias el día siguiente decían que unas 20000 personas acudieron al festival, la verdad es que yo no sé cuantas eran ya que no me dediqué a contarlas pues eran demasiadas. Además, el previo que hicimos antes de entrar, tomándonos unos refrigerios (sin hielo) a la sombra de unos árboles también dificultaba el contaje de personas o de cualquier otra cosa en general.

De las fotos que saqué no voy a publicar aquí ninguna; primero porque no tengo en este momento ninguna conmigo y segundo porque tampoco hay que estar publicando fotos continuamente; por lo que dejo a la imaginación de los cuatro gatos que puedan leer esto la representación visual de mi persona tirado sobre el cesped y escuchando a estos grandísimos grupos del panorama musical español.

Y ahora ya única y exclusivamente pensando en teutonas y en la cerveza que entre jueves y domingo nos acompañarán en Munich y su Oktoberfest.

lunes 15 de septiembre de 2008

Acaba el verano, empieza…

Estaba pensando que hacía ya mucho tiempo que no escribía nada por aquí y he decidido que ya era un buen momento para contar alguna chorradilla. ¿Y qué chorrada podría contar desde la última vez que he escrito algo?

A ver, haciendo memoria, mejor dicho, revisando la última entrada, he visto que ésta trataba sobre las olimpiadas, y tampoco es que hubiese escrito demasiado. Desde entonces ya he participado en una carrera de 10km, la primera vez que lo hacía y que no resultó ser una mala experiencia sino más bien todo lo contrario, también he ido a O Grove a pasar unos días y disfrutar de un día de playa y también he tenido tiempo para discutir brevemente sobre los derechos de las imágenes que se encuentran en Internet y la obligación de citar el origen de las mismas en caso de utilizarlas en algún blog (tal y como yo no hago)… aunque esta tertulia se debería finalizar en alguna terraza londinense.

Y este último fin de semana, además del viernes de los líos celebrando el cumpleaños de Jovi, se celebró en Madrid, y en diversas ciudades europeas simultáneamente, La Noche en Blanco. Esta noche consisitió en un buen puñado de eventos culturales que coparon la noche madrileña haciendo salir a la calle a un buen número de gente, de la cual, estoy casi seguro, una gran parte se hubiese quedado en casa de haber sabido lo que se iba a encontrar. No está mal la idea de organizar eventos nocturnos, es más, me parece una buena idea para pasar la noche de un sábado disponiendo de una variada oferta de la que echar mano sin recurrir a la típica marcha nocturna. El problema es la acumulación de actividades durante la noche y en tan diversos puntos de Madrid, problema que se incrementa cuando después de haber realizado una selección de eventos a visitar uno descubre que lo que ha seleccionado no es que valga demasiado la pena y se queda pensando que tal vez alguna de las otras actividades hubiesen estado mejor.

Al final, tal y como ya he escuchado por ahí, la gente se queda con la impresión que ha salido a tomar el fresco nocturno de final de verano sin haber visto gran cosa y lo que es peor, sin entender demasiado qué sentido tenían algunas de cosas visitadas. Uno se va todo contento a ver una playa que han instalado en el templo de Debod y se encuentra con un conjunto de altavoces reproduciendo el sonido de olas rompiendo en alguna playa… Menuda cagada, vaya por dios.

Lo bueno, a mi parecer, sería que estas actividades se celebrasen durante más tiempo de forma que se pudiese asistir a un gran número de ellas sin tener que correr por todo Madrid para poder estar en 15 sitios al mismo tiempo.

Como dice el título del post, acaba el verano y se va notando ya en que los días son más cortos y que ya las noches hace días que han dejado de ser calurosas y lo peor de todo, hoy se me ha acabado el horario de verano en el trabajo, a partir de mañana ya me vuelve a tocar trabajar de mañana y tarde… esto sí que va a ser duro y no correr por Madrid en La noche en blanco.

Y aquí pongo el punto y final a este capítulo y a ver si no demoro tanto la próxima entrada como he hecho en esta ocasión.


 

miércoles 20 de agosto de 2008

Duda olímpica

Pero qué coño comerán los jamaicanos para correr como corren.


martes 12 de agosto de 2008

Lectura vacacional

Durante mis vacaciones he acabado un libro que estaba leyendo desde hacía un tiempo, El juego del ángel, y me he leído dos más; El niño del pijama de rayas y El asombroso viaje de Pomponio Flato.

El primero de los tres no ha estado nada mal, no me ha gustado tanto como La sombra del viento (las comparaciones son odiosas) pero creo que ha estado dentro de lo que me esperaba. Y como las expectativas tampoco eran bajas puedo decir que la valoración que hago de este libro es bastante favorable.

El segundo de los tres ha sido el que más me ha defraudado y no tanto por el libro en sí como por las expectativas que tenía con el mismo. En la parte de atrás del libro viene escrito lo siguiente: Estimado lector, estimada lectora: Aunque el uso habitual de un texto como éste es describir las características de la obra, por una vez nos tomaremos la libertad de hacer una excepción a la norma establecida. No sólo porque el libro que tienes en tus manos es muy difícil de definir, sino porque estamos convencidos de que explicar su contenido estropearía la experiencia de la lectura. Creemos que es importante empezar esta novela sin saber de qué trata. No obstante, si decides embarcarte en la aventura, debes saber que acompañarás a Bruno, un niño de nueve años, cuando se muda con su familia a una casa junto a una cerca. Cercas como ésa existen en muchos sitios del mundo, sólo deseamos que no te encuentres nunca con una. Por último, cabe aclarar que este libro no es sólo para adultos; también lo pueden leer, y sería recomendable que lo hicieran, niños a partir de los trece años de edad. El editor. Sinceramente, si supiese de antemano de que trataba el libro (no tenía ni idea) es muy posible que no lo hubiese comprado. No voy a decir que he sido engañado pues lo que dice el resumen es totalmente cierto, pero la temática no creo que me hubiese hecho comprarlo de haberla conocido de antemano.

El tercero de los tres, pese a la decepción en el momento en el que lo compré debida a que estaba en el stand de la feria de libro en el que se encontraba firmando libros Eduardo Mendoza (para los despistados es el autor) y tenía una gran ilusión de que me lo firmase (será una tontería pero no tengo ningún libro firmado por su autor) pero no pudo ser ya que no me dejaron ponerme a la cola pues ya era bastante numerosa y faltaba tan solo media hora para que el señor Mendoza finalizase con la jornada matutina de firmas. Pues bien, pese a esta decepción inicial, me ha parecido un libro sumamente divertido y muy fácil de leer (me duró tan solo dos tardes de playa). La historia me parece muy graciosa y el hecho de introducir personajes históricos (lo siento por el comentario si alguien no lo ha leído todavía y tiene pensado hacerlo) me ha parecido muy original sobre todo en la forma en la que lo ha hecho.

Si alguien me pidiese que le recomendase alguno de estos tres libros el escogido sería, sin duda alguna, El asombroso viaje de Pomponio Flato.

Actualmente estoy leyendo un libro titulado El templo. Me lo compré en el kiosco del aeropuerto de Vigo mientras esperaba por el avión que me trajese a Madrid al final de mis vacaciones. Una vez leí las tres primeras páginas ya había decidido que ni me gustaba ni me iba a gustar. De todas formas he seguido leyendo y como actualmente no tengo ningún otro libro encima de la mesita de noche supongo que lo acabaré. De todas formas debo decir que ha ido mejorando un poco conforme avanzaba en su lectura. Eso sí, este libro no se lo recomiendo a nadie.

viernes 8 de agosto de 2008

Resumen vacacional

Pues después de una dura semana de adaptación y previamente al botellón y la salida del viernes voy a hacer un breve resumen de las dos semanitas y media de vacaciones en las Rías Baixas, concretamente en O Grove, y concretando todavía más, en casa.

Han sido unos días tranquilitos dentro de lo que cabe, y digo dentro de lo que cabe porque en casa paraba a dormir y poco más.

Los primeros días fueron bastante calurosos y como no podía ser de otra forma los aproveché para ir a la playa, aunque no tanto como hubiese deseado ya que dos tardes en Vigo, una de compras y otra en una boda, son incompatibles con la siesta sobre la arena y bajo la sombra de los pinos. De todas formas el mono que tenía de playa ya me lo quité con las dos primeras sesiones.

El primer fin de semana fue de boda en Vigo, un lujazo en el Pazo Os Escudos con menos fiesta de la que hubiese deseado. Y fue menos porque una vez acabó la barra libre en el hotel nadie se animó a salir por Vigo a tomar unas copillas más. El día siguiente resaca en la playa de Nerga y una caravana de tres pares de cojones para volver a casa.

Las mañanas de los días de semana me entretuve haciendo cualquier cosilla en casa o saliendo a correr un rato y por las tardes nos dejábamos caer por la Marquesina y luego, si el tiempo acompañaba, a la playa a parasitar hasta la hora de volver a casa, ducha y salir a tomar unas cañas, tapas o lo que surgiese.

Los días del fin de semana fueron de salidas nocturnas, y que no quepa duda, salir a darlo todo, que las dos semanas enseguida se acaban y hay que aprovecharlas lo máximo posible. Muchas risas, muchas copas y muchas horas pasándolo bien por los locales que tenemos en el pueblo.

La siguiente semana se pasó de forma parecida a la primera, con playa los días en los que el tiempo lo permitía y con cervecitas y algunas raciones por las noches para no volver a casa demasiado temprano. Y el fin de semana de fiesta otra vez; esta vez con parada en el Cambados en la fiesta del albariño y fueron tres las botellitas que nos bebimos escuchando a Deluxe antes de volver a O Grove a dedicarnos a graduaciones más altas de alcohol.

La verdad es que dos semanas enseguida se pasan y no dan para mucho, pero bueno, se está con la familia y los amigos y se pasan buenos ratos con todos ellos, que, al fin y al cabo era el fin último de las vacaciones.

Y lo mejor de todo es que dentro de una semana vuelvo; voy a aprovechar el festivo del 15 de agosto que cae en viernes y hacer un puentecillo y de esta forma volver a disfrutar durante un par de días más de la maravilla de sitio en el que me crie.

lunes 4 de agosto de 2008

Síndrome post-vacacional

Fin del primer día después de las vacaciones. Un día muy duro, pocas ganas de hacer nada y muchas ganas de haber seguido más tiempo de vacaciones. Pero ya se sabe, todo lo bueno se acaba y el estar unos días en O Grove rascando la barriga no iba a ser una excepción. Es posible que vuelva en dos semanas pero esto es algo que todavía no he decidido.

Y como recibimiento y para mejorar la adaptación, este mediodía al volver a casa 37 grados abrasadores que querían acabar con la poca moral que me quedaba.

Las crónicas de las vacaciones en cuanto mi cabeza sea capaz de pensar en algo más que en la fatídica vuelta al curro que he experimentado el día de hoy.